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lunes, 19 de agosto de 2013

Esa cultura organizacional


Semana #62. 19. agosto, 2013

Autora: Regina Barbero*


Para al ensayista mexicano Gabriel Zaid la palabra cultura puede tener 2 acepciones por un lado el modo de vida y las costumbres y por otro el nivel de cultura de una persona, es decir, el hombre culto.

En las organizaciones, la cultura es primordial porque permea las acciones de las personas que en ella trabajan. Pongamos el ejemplo de una empresa textil, donde las personas tienen ciertos valores, tradiciones y conductas que ayudan a que el trabajo “salga” de la mejor manera, hay apoyo, buena comunicación, puntualidad, honestidad, espíritu de grupo, festejan los cumpleaños una vez al mes, las promociones son claras, si tienen un problema con la dirección, saben a quién acudir.

Imaginemos que tenemos una empres del mismo giro, con una cultura organizacional que perjudica el día del trabajo, las personas no tienen buena comunicación, hay retrabajo debido a un espíritu de equipo pobre, no se comparte la información, el tiempo en llegar a los resultados es muy tardado debido a conductas y mensajes como; a esta persona no le des la información, para lograr algo tienes que tener la autorización de toda tu área, no puedes tomar decisiones que ayuden a la gestión porque no tienes un nivel jerárquico que lo permita, en fin.

Podemos observar que la cultura de la organización puede afectar de manera positiva o negativa el desempeño de las personas de una organización.

¿Cómo se logra el cambio en la cultura de una organización?

Vale la pena tener un ideario y código de ética que todos los colaboradores de la organización conozcan y lleven a la práctica. Ahora bien, no por tenerlo escrito, garantiza su cumplimiento. El papel de los líderes es clave para lograr el cambio, debe haber una comunicación clara de lo que se espera de las personas, acompañada de señales, símbolos y rituales que refuercen la conducta o valor que se espera. Por ejemplo, si quiero generar una cultura de compañerismo, puedo implementar una premiación por área al grupo que logre un resultado específico según el negocio.

La coherencia de los líderes es vital, por ejemplo si buscamos generar una cultura de ahorro, y el jefe es el primero en desperdiciar los insumos de la compañía, o comprarse un auto último modelo como prestación, estamos dando el mensaje equivocado.

¿Qué cultura buscas generar? ¿De qué manera te va a impactar en el negocio?

Para saber más
Encuesta mundial de valores

De qué manera impacta la cultura en los negocios

Gary Dessler (2009), Cultura organizacional en Administración de Recursos Humanos; 559p
Zaid Gabriel 2006, Primer concepto de cultura en Letras libres

*Información sobre la autora: Regina Barbera es licenciada en Pedagogía por la Universidad Panamericana tiene la especialidad en Desarrollo del Talento Humano por la Universidad Panamericana. Actualmente cursa una maestría en Dirección del Capital Humano en la Universidad Panamericana. 

lunes, 11 de febrero de 2013

¿LA CAPACITACIÓN DEBE SEGUIR SIENDO UN GASTO PARA LAS EMPRESAS?


Semana #47. 11. febrero, 2013



Autora: Patricia Sierra C.*

Es innegable que muchas empresas han hecho fuertes inversiones de recursos en planear e impartir cursos de capacitación y las más de las veces se han enfrentado a la decepción de no ver en la práctica laboral, el beneficio de estas inversiones.

La pregunta es: ¿están esos cursos realmente aportando valor a la Organización? Para saberlo se requiere evaluar.

Hablar de evaluación es hablar de eficacia, eficiencia y en consecuencia de efectividad. Ser eficientes significa emplear adecuadamente los recursos materiales, técnicos, humanos y financieros, pero hablar de eficacia significa que con dichos recursos realmente se logren resultados palpables para la Empresa.

La meta primaria de la capacitación deberá ser entonces, contribuir a mejorar el desempeño de las personas alineando sus esfuerzos con las metas globales de la Organización. Por lo tanto, es preciso desarrollar en primera instancia programas que no pierdan de vista las metas y estrategias organizacionales.

Para asegurarnos de aportar valor a la Organización mediante la Capacitación se debe:

1. Conocer y compartir los planes estratégicos de la Organización y adherirse a ellos.
2. Plantear las competencias específicas que requieren los colaboradores para cumplir dichos planes estratégicos, estableciendo estándares y normas de desempeño.
3. Identificar las brechas entre las competencias que poseen los colaboradores y las que requieren para cumplir con esos planes estratégicos.
4. Integrar un plan de capacitación basado en las brechas identificadas.
5. Impartir la capacitación basada en competencias con enfoque estratégico.
6. Evaluar los resultados de acuerdo a las normas de desempeño definidas.
7. Dar seguimiento y estimar el impacto en términos de resultados numéricos: disminución de errores, tiempo y/o mejora en la calidad, etc.
8. Y por qué no, cuando así lo amerite, también valorar cuál es el retorno de la inversión en capacitación.

Ser eficaces es el desafío actual no solo de las Áreas de Capacitación sino de toda la Gestión del Talento Humano.

Recordemos que la evaluación, por sí sola, no garantiza la calidad. Es necesario para ello, conectar y alinear el proceso de enseñanza-aprendizaje, con el proceso evaluativo y con la toma de decisiones y la consecuente mejora de procesos.

BIBLIOGRAFÍA DE APOYO:
Palacios Plaza, Jorge. Medición del impacto y la rentabilidad de la formación. Editorial Días de Santos. España, 2008.

*Información de la autora: Patricia Sierra C. es instructora y coach para Programas Especiales de la Universidad Panamericana.